¿Para qué sirve un sitio?

En la sección anterior hemos halado de las características de un sitio web. En la presente sección hablaremos de las funciones del mismo buscando responder la pregunta ¿para qué sirve un sitio web? Lo que aquí trataremos son tres funciones generales y básicas de un sitio de internet, lo que se refiere específicamente a la venta de inmuebles se presentará partir de la siguiente sección. No obstante, es interesante hacer una introducción más general que nos ponga bien en tema antes de hablar de cuestiones más precisas.

Los nombres que le corresponden a las funciones le serán, seguramente, muy familiares. Esto se debe a que son nombres tomados del marketing. Claro que esto no es de extrañar dado que un sitio web resulta una grandiosa herramienta de mercadeo cuando se lo utiliza a su máximo nivel.

Publicidad: la publicidad tradicional se diferencia mucho de la que se ve en internet. El punto central de esta diferencia es el centro de atención de cada una de ellas. Los avisos de la publicidad tradicional se centran en ellos mismos, en el aviso antes que en lo avisado (el producto o servicio que s intenta vender). En cambio, en internet la publicidad se maneja de manera inversa. La publicidad tradicional tiene dos tipos de avisos básicos: el que exagera las propiedades de un producto y el que conmueve mediante su argumento. Los del primer tipo resultan muy habituales para vender productos de limpieza o productos adelgazantes. Con diferentes grados de malicia, estos avisos presentan un producto del cual no se ofrece demasiada información objetiva sino que se lo presenta haciendo cosas verdaderamente increíbles. En el caso de un limpiador, se lo presenta limpiando suciedades que no son posibles de eliminar de la manera en que lo muestra. En el caso de los productos adelgazantes no hace falta aclarar demasiado, seguramente, el efecto de esos avisos inverosímiles y mentirosos sólo pueda encontrarse en personas que están desesperadas. En cualquier caso, este tipo de avisos no presenta objetivamente al producto sino que hace una dicción de él que lo hace atractivo y genera interés en él. El segundo tipo es el que conmueve mediante su argumento. En este tipo de avisos el producto está presente en menor grado aún que en el anterior. Se trata de comerciales que cuentan una historia que conmueve los valores del grupo meta emocionando al receptor que luego transmitirá esa emoción al producto que se presenta al final.

Ambos casos dejan de lado la información sucinta y precisa del producto para concentrar sus energías en el aviso. En cambio, en internet los avisos no son más que pequeños y poco estéticos enlaces que describen en dos líneas de qué se trata el sitio que enlazan. Al hacer click sobre ellos nos conducen automáticamente al sitio que paga esa publicidad. En este caso no es el aviso sino lo avisado (el sitio web) lo que tiene que resultar convincente y atractivo para el usuario con el fin de convencerlo de comprar lo que se ofrece. Es por eso que al momento de diseñar un sitio hay que buscar que reúna estas capacidades publicitarias.

Promoción: la promoción consiste en agregar algo a un producto con el fin de hacerlo más deseable. Un sitio web puede ser una muy buena herramienta de promoción, sólo hace falta un poco de creatividad. Veamos estos dos ejemplos.

Se podrán colocar etiquetas en los productos promocionados. En estas etiquetas estarán impresos los datos de la promoción, la dirección de la página de la empresa y un código alfanumérico. Quien compren los productos podrán ingresar el código en una sección especial del sitio. Al hacerlo se les presentará una página oculta de la cual podrán imprimir entradas gratis para ir al cine, al teatro o invitaciones a cenar. Para aplicar este ejemplo a su rubro, quizá pueda usted ofrecer este código dentro de un brochure explicativo que confeccione para una determinada propiedad que desea vender.

Se podrán colocar las ofertas del mes sólo en el sitio web. Esta publicación exclusiva en la web hará que las personas deban ingresar a su página para encontrarse con los apartamentos o casa en promoción. El beneficio de hacer esto no es tan tangible como en el caso anterior. Se trata más bien de un efecto: las personas que ingresan a sitios web siempre creen que son las únicas que lo están visitando. Si esto lo combinamos con publicación exclusiva de ofertas, el visitante creerá que es uno de los pocos afortunados que conoce la promoción y querrá hacer uso de su buena suerte.